Los expertos en oceanografía afirman que nuestro país es el gigante de la Región y aventaja por mucho la extensión territorial de los otros países hermanos, gracias a la presencia de la Isla del Coco en el Océano Pacífico. Y si pensamos que ante la crisis de recursos energéticos el océano es fuente de energía inagotable; cómo carecemos de una visión clara sobre el ecosistema para lograr entender que las partes han convenido que la naturaleza es mercancía, ignorando los bienes naturales desde la perspectiva de bienes tradicionalmente públicos y de uso común.
La Constitución Pública del Estado de Costa Rica es la Carta Fundamental de más larga historia en la Región. Sus postulados fundamentales fueron tomados de una constitución todavía más antigua: 1871. Este lejano ancestro influye para que las disposiciones relativas a la competencia del estado sobre sus mares sean limitadas y que se deba competir con políticas de un mundo globalizado.
Es aquí en donde surge nuestra identidad patria y nos lleva a reflexionar sobre los grandes intereses económicos que mueven el mercado internacional de energía, metales preciosos, ecosistemas tropicales y que han puesto su interés en las vastas reservas de Costa Rica.
Debemos entender que hemos llegado a una encrucijada donde decidimos si el beneficio de corto plazo de algunos sectores influyentes y del gran negocio que mueve sus hilos es lo que deseamos, o decidir en el fondo estar vigilantes y luchar por garantizar nuestra responsabilidad ambiental ante generaciones futuras dentro de una soberanía digna.
Les invito a reflexionar sobre este apartado y hacer nuestra esa identidad patria en la lucha por nuestras riquezas ecológicas, que a Dios gracias posee este pedacito de tierra llamado Costa Rica.